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El sufrimiento del sueño americano
Francisco Reyes Isidoro
Trivialidades

23 Ene 2025

Trivialidades 


Francisco Reyes Isidoro 


Una vez que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró estado de emergencia en materia migratoria la frontera sur que colinda con México, migrantes de varios países empezaron a vivir momentos de gran temor e incertidumbre, principalmente porque la mayoría vinieron huyendo de sus países por problemas económicos, de violencia y, obviamente, buscando una mejor vida.


 


Muchos no quieren regresar porque saben que volverán a su situación de pobreza y sufrimiento, cuando ya han experimentado que en Estados Unidos pueden tener trabajo que no solo les permite vivir bien a ellos, sino también les da para enviar dinero a sus familias que se quedaron en sus lugares de origen.


 


Pero a la gran mayoría lo que más les pesa sobre la posiblidad de ser deportados, es todo lo que vivieron y sufrieron para poder llegar a Estados Unidos, desde situaciones de endeudamiento para poder realizar el viaje, hasta el haber puesto en riesgo su vida para alcanzar el famoso “sueño americano”.


 


Narraré fragmentos de tres testimonios de migrantes que conozco y quienes me contaron varias etapas de su viacrusis. Por obvias razones no daré nombres completos ni la ciudad donde radican actualmente, solo mecionaré el nombre de pila y del lugar donde provienen.


 


Michel. Ecuador: “Para mi lo más difícil del viaje fue cuando pasamos la selva del Darién -que está entre Colombia y Panamá-, porque ahí mi hijita de 8 años estaba muy cansada y me dijo `mamá, ya no puedo. Véte tú, yo aquí me quedo`. Me puse a llorar y le dije que jamás la abandonaría. Cómo cree que iba a dejar a mi hija solita en la selva. Gracias a Dios logramos salir. La selva es muy difícil, hay mucho peligro, principalmente por los delincuentes que controlan todo el paso de migrantes. Ya estoy aquí y no volvería a intentarlo. Es muy difícil”.


 


Santiago. Nicaragua: “Yo viajé con mi esposa y mi hijo de 8 años. Lo más complicado fue pasar por México. Los policías de tu país son muy malos. Nos amenazaron, nos quitaron dinero. Después de muchos días logramos llegar a la frontera, ahí la migra mexicana nos vio, empezó a perseguimos, corrimos y cuando estaban cerca nos aventamos por un barranco que da al río, nadamos para llegar al otro lado y no nos pudieron detener. Yo a mi país no regreso porque Daniel Ortega es un ladrón que tiene a mi gente en la pobreza. Está loco, se parece a tu presidente -se refirió a López Obrador-. Regresaré a Nicaragua cuando ese maldito no esté, porque muchos paisanos han regresado y una vez llegan los meten a la cárcel, les quitan sus propiedades. Entonces, de nada sirve mandar dinero, construir tu casa si el gobierno te la va a quitar. Yo ya tengo mi casa, pero estaré en Estados Unidos tres años más y espero regresar, siempre y cuando él -Daniel Ortega- ya no esté”.


 


Adriana. Michoacán, México: “Soy de Uruapan. Salí de México por la violencia y falta de trabajo. Mis padres nunca quisieron que viniera para acá, principalmente por el riesgo de cruzar el desierto. Tuve que pagar 250 mil pesos al “coyote” para que me cruzara por Naco, Sonora. Pero antes de cruzar también tuvimos que pagar derecho de piso a un grupo del crimen organizado para que nos dieran permiso de seguir. En total debí gastar cerca de 300 mil pesos para llegar a Estados Unidos. Ahora vivo con una amiga que fue la que me trajo. Tengo doble trabajo porque necesito pagar lo que me prestaron para llegar hasta acá. A México no pienso regresar en mucho tiempo, acá estoy bien”.


 


Así como ellos tres hay miles y miles de historias de esfuerzos, sacrificios y sufrimientos por alcanzar una mejor vida. Los tres son testimonios reales de personas que han luchado para alcanzar el sueño americano y que ahora, sea cual sea su estatus migratorio, están en zozobra porque no saben cuál será su futuro inmediato.