11 Dic 2025
Crónicas del Poder
José Luis Pérez Cruz

Pedro Miguel, triple cimiento

El reto de convertir a Coatza en bastión
En la víspera de un nuevo aniversario de la aparición de la Virgen de Guadalupe, la ciudad y México entero suele detenerse un instante para mirar hacia adentro.
Es un tiempo en el que la fe se convierte en lámpara que alumbra decisiones, y la colectividad se reconoce —aunque sea por unas horas— como un coro que busca armonía.
Ayer, en la sala de Cabildo de Coatzacoalcos, ocurrió algo parecido: dos administraciones que generalmente caminan en rieles paralelos se sentaron frente a frente, como si la política hubiese decidido, por un momento, hablar en voz baja.
Era una antesala simbólica, una reunión que recordaba el acto de encender velas antes de una procesión: un gesto que prepara, que ordena, que anuncia.
Como si fuera un milagro guadalupano, por primera vez, un cabildo saliente y uno entrante se reunieron con la totalidad de sus integrantes —con la excepción de Gustavo Linares Yépez, regidor electo de Movimiento Ciudadano, y Ángel Echeverría, morenista de la actual administración— para avanzar en un proceso de entrega–recepción que registra ya un 91 por ciento.
LA IDEA CLARA DE PEDRO
El encuentro no solo fue administrativo; fue político en su esencia más pura.
Allí estaban también posibles integrantes de la nueva estructura municipal, como la periodista Tere Carrasco, mencionada como funcionaria en Comunicación Social, se desconoce si como titular o asesora. También estuvieron parte del equipo que ha acompañado a Pedro Miguel en sus últimos cargos.
La de ayer, no se trató de una foto casual, sino del primer trazo de un mapa que definirá al municipio por los próximos cuatro años.
Pedro Miguel Rosaldo García, alcalde electo, llegó con una idea clara: el gobierno que encabezará entre 2026 y 2030 deberá tener un cimiento triple —orden financiero, orden operativo y orden humano— principios que presentó como vértebras de una administración inspirada en los postulados de la Cuarta Transformación.
La metáfora con la que justificó esa visión fue precisa: cada expediente es una demanda ciudadana; cada papel, una voz que exige respuesta. De ese simbolismo se desprende una responsabilidad que no admite titubeos.
La lectura política del momento permite observar dos planos: la continuidad institucional y la expectativa social.
Por un lado, el reconocimiento público del alcalde saliente Amado Cruz Malpica hacia la transición ordenada refuerza un mensaje clave: Coatzacoalcos pareciera abandonar, al menos por esta ocasión, la liturgia de fracturas que históricamente acompañaba los relevos administrativos.
PROMESA CENTRAL
Por el otro, Rosaldo García colocó sobre la mesa una promesa central: disciplina fiscal y atención inmediata a los servicios básicos, un binomio que suele poner a prueba a cualquier gobierno municipal.
Sin embargo, más allá de las fotografías y los discursos, el desafío real está por comenzar. La ciudad enfrenta un desgaste profundo en materia de servicios, infraestructura y confianza ciudadana.
Convertirse en el “bastión del sur”, como lo planteó el alcalde electo, exige decisiones que trasciendan la retórica. Implica —y aquí aparece el mayor reto— recomponer gradualmente un sistema administrativo que, por años, ha funcionado como una máquina cuya estructura interna cruje incluso cuando está en marcha. Ordenar no es solo reducir costos: es reconfigurar prioridades.
El nuevo gobierno ha anunciado que impulsará una coordinación estrecha con los niveles estatal y federal, buscando ampliar capacidades institucionales y destrabar proyectos estratégicos.
Ese planteamiento abre un horizonte posible: inversiones para vialidades, fortalecimiento de seguridad, modernización de servicios públicos. Pero también deja ver la dependencia que el municipio mantiene respecto de las agendas superiores, una realidad política que no debe soslayarse.
Coatzacoalcos necesita claridad, pero también autonomía efectiva en su toma de decisiones.
A nivel social, la promesa de gobernar sin distinciones es una apuesta necesaria en un contexto de polarización creciente.
Los gobiernos municipales, más que cualquier otro nivel, son los que enfrentan a diario a la ciudadanía sin filtros, sin intermediarios, sin discursos preparados.
Ahí radica la importancia del “orden humano” al que se refirió Rosaldo García: un concepto que, bien ejecutado, podría traducirse en procesos más empáticos y menos burocráticos; mal entendido, podría convertirse en un lema vacío.
SIN VELA EN MANO PERO CON CLARIDAD
La reunión de ayer deja una metáfora que bien podría describir la coyuntura: Coatzacoalcos está frente a un puente recién construido, sólido en apariencia pero aún sin estrenar.
La transición ha avanzado con precisión técnica, pero falta comprobar si el cruce resistirá el peso de las expectativas y de los problemas acumulados.
Mañana viernes, mientras miles caminarán para honrar a la Virgen, la ciudad también avanzará hacia otro tipo de peregrinación: la del cambio administrativo.
Una que no requiere vela en la mano, pero sí claridad en la ruta.
La nueva administración tiene, desde ya, la responsabilidad de demostrar que ese puente no es solo una estructura simbólica, sino el comienzo real de un municipio que aspira a sentirse cuidado, respetado y acompañado.