
| Xalapa, Ver. | 31 Ago 2025 - 00:04hrs
Xalapa, Ver., 31/08/25. A través de su comunicado dominical, que signa el Pbro. Juan Beristain de los Santos, director de la oficina de comunicación social de la Arquidiócesis de Xalapa, señala que cualquier comunidad o autoridad encerrada en el poder y olvidada de los más pobres perjudica y empobrece a la sociedad en vez de ayudarla.
De manera textual apunta que no se puede engendrar auténtico desarrollo integral sin un genuino interés por los más necesitados de México y Veracruz.
Agrega que es imposible ayudar a mejorar la vida de los más pobres si uno no está dispuesto a desvivirse por ellos.
Nadie contribuye a un mundo más justo y humano viviendo apegado al influyentismo o al clientelismo. Nadie trabaja seriamente por la justicia y el bienestar si no está dispuesto a asumir los riesgos y rechazos, los conflictos y persecución que sufrió Jesucristo.
Siempre va a existir la tentación de tratar de evitar los sufrimientos y problemas por vivir los ideales de la justicia y la paz social.
La cultura del bienestar empuja a cualquier ciudadano organizarse de la manera más cómoda y placentera posible, pues este modo de vida es el ideal supremo de muchas personas y sociedades; sin embargo, hay sufrimientos y renuncias que es necesario asumir si de verdad uno desea que la propia vida sea fecunda y creativa en beneficio de los demás.
El hedonismo no es una fuerza movilizadora, la obsesión por el propio bienestar empequeñece a las personas y a las sociedades en las tareas para la construcción constante del bien común y el auténtico desarrollo integral.
Poco a poco uno se acostumbra a vivir con los ojos cerrados ante el sufrimiento de los demás. Esta forma de vida se impone en ciudadanos y autoridades, pues parece ser lo más inteligente y sensato para vivir felices.
Vivir y pensar de este modo es un error. Seguramente se podrán evitar algunos problemas y sinsabores, pero el bienestar y confort serán cada vez más vacíos y estériles.
El genuino desarrollo integral para México y Veracruz requiere necesariamente de austeridad y honestidad en el manejo de los abundantes recursos de todos los mexicanos, concluye.