22 Jul 2025
Crónicas del Poder
José Luis Pérez Cruz
- Previsiones de crecimiento de un 15%
- Túnel Sumergido y el Coatza 1, limitantes para elevar su posición portuaria
El Puerto de Coatzacoalcos, como un coloso encadenado al lecho de un río, se alza como el cuarto recinto portuario más importante de México, un motor pulsante del desarrollo económico del sur de Veracruz y pieza clave del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec.
Con un movimiento de carga que en 2023 alcanzó los 35.4 millones de toneladas, de las cuales 28.9 millones fueron petróleo y derivados, este puerto no solo lidera el traslado de hidrocarburos, sino que diversifica su carga hacia graneles agrícolas, minerales y productos químicos.
Sin embargo, su potencial de crecimiento, proyectado en un ambicioso 15% en el corto plazo, se ve limitado por barreras estructurales y una planeación que, en retrospectiva, parece miope. ¿Podrá Coatzacoalcos romper las cadenas que lo atan y convertirse en el titán portuario que México necesita?
En el primer semestre de 2023, el puerto manejó 18.2 millones de toneladas, un incremento del 17.3% respecto al mismo periodo de 2022, con un flujo de 692 buques, un 9.5% más que el año anterior.
SOLO ATRÁS DE VERACRUZ
Este dinamismo, reflejado en datos recientes de la Secretaría de Marina, posiciona a Coatzacoalcos como un líder indiscutible en el Golfo de México, solo por detrás de Veracruz en carga total.
Destacan operaciones específicas, como el desembarque de 20,987 toneladas de maíz amarillo, evidenciando la diversificación hacia graneles agrícolas. Sin embargo, el crecimiento no está exento de desafíos.
El túnel sumergido, diseñado sin prever la llegada de buques de mayor calado, y el puente Coatzacoalcos I, que restringe el paso aguas arriba, son obstáculos que frenan la expansión del puerto.
La relevancia de Coatzacoalcos trasciende lo local.
Su integración al Corredor Interoceánico, un proyecto que busca conectar los océanos Atlántico y Pacífico en apenas seis horas, lo convierte en un nodo estratégico para el comercio global.
La Secretaría de Economía, liderada por Raquel Buenrostro, ha proyectado que Coatzacoalcos y Salina Cruz se convertirán en los puertos más grandes de México, un pronóstico ambicioso pero no exento de riesgos.
La inversión de casi 500 millones de pesos en una Terminal de Usos Múltiples, que generará 850 empleos directos, es un paso hacia adelante.
No obstante, la falta de infraestructura ferroviaria en el nuevo puente proyectado amenaza con encarecer la logística, un costo que podría trasladarse a los consumidores y erosionar la competitividad del puerto.
LA IMPORTANCIA DE UN DISEÑO INTEGRAL
El impacto de estas limitaciones es doble. Por un lado, la incapacidad de recibir buques de mayor calado reduce la eficiencia y aumenta los costos operativos, alejando a Coatzacoalcos de competir con puertos como Manzanillo o Lázaro Cárdenas.
Por otro, la ausencia de un diseño integral que contemple el ferrocarril en el nuevo puente perpetúa una dependencia excesiva en el transporte terrestre, menos eficiente y más costoso.
Esto no solo afecta a los operadores portuarios, sino también a las comunidades del sur de Veracruz, que ven en el puerto una fuente de empleo y desarrollo, pero también un recordatorio de las oportunidades perdidas por una planeación deficiente.
Mirando al futuro, dos escenarios son posibles.
En el optimista, el gobierno federal invierte en modernizar el túnel sumergido y adapta el diseño del nuevo puente para incluir vías férreas, desatando el potencial del puerto y consolidando a Coatzacoalcos como un hub logístico de clase mundial.
En el pesimista, la inercia y la falta de visión estratégica perpetúan las limitaciones actuales, relegando al puerto a un papel secundario frente a competidores mejor equipados.
La clave está en una planeación que priorice la sostenibilidad y la competitividad a largo plazo, alineada con el Programa Maestro de Desarrollo Portuario 2021-2026, que busca un crecimiento sostenible y la integración con el Corredor Interoceánico.
Coatzacoalcos es un gigante con el potencial de mover montañas, pero sus cadenas estructurales lo atan al pasado.
La modernización de su infraestructura y una visión estratégica que contemple el ferrocarril y la capacidad para buques de gran calado son imperativos.
Solo así, este coloso podrá liberarse y liderar el renacimiento económico del sur de México, llevando al Istmo de Tehuantepec a la vanguardia del comercio global.
El tiempo apremia, y el futuro del puerto depende de decisiones audaces que rompan las cadenas de la improvisación.
Por lo pronto es claro que después de Pemex, el Puerto puede ser el segundo motor de desarrollo del sur de Veracruz.